La precalificación es un proceso que permite conformar una lista corta de precalificados a partir de la verificación del cumplimiento de requisitos de capacidad jurídica y financiera y de experiencia técnica, siendo los precalificados quienes podrán participar en la convocatoria para la presentación de ofertas técnicas y económicas.
Este sistema ha sido utilizado en la contratación pública en Colombia, particularmente en el sector de infraestructura para la selección de concesionarios o asociados privados, de acuerdo con las disposiciones de la Ley 1508 de 2012. Ejemplos de ello, se encuentran en proyectos de la cuarta y quinta generación de concesiones viales, proyectos de infraestructura férrea y fluvial, la primera y segunda línea del metro de Bogotá, entre otros. Asimismo, en el sector de energía, la UPME y la ANH utilizan la precalificación en proyectos de energía renovable y exploración de recursos y en contrataciones directas de ciencia, tecnología e innovación, el SGC ha aplicado este sistema como una buena práctica de selección.
En cuanto a su estructura, la precalificación es un proceso o etapa previa, autónoma y separada del proceso de selección. De este modo, la precalificación se concentra en la verificación de requisitos y exigencias atinentes a los proponentes y no se extiende a la elaboración, presentación o evaluación de ofertas y no obliga a la entidad pública a dar inicio a este último.
Las ventajas de la precalificación, algunas de las cuales se identifican a continuación, saltan a la luz en la experiencia de contratación de proyectos en Colombia:
• Identificación de proponentes calificados: la conformación de la lista corta con fundamento en la verificación de los requisitos habilitantes y de experiencia, asegura que sólo proponentes calificados avancen al proceso de selección.
• Avance paralelo a la estructuración y maduración del proyecto: mientras se realiza la precalificación, la entidad continúa avanzando en la obtención de las autorizaciones necesarias para dar inicio al proceso de selección, así como en la estructuración y maduración del proyecto, teniendo en cuenta al mercado. De allí que la existencia de un protocolo que permita organizar la interacción con el mercado sea fundamental para recabar la información y diferentes puntos de vista de los competidores.
• Promueve la competencia y reduce los costos de participación: la precalificación facilita la participación de los interesados y reduce sus costos, genera confianza y transparencia, en favor de una mayor competencia.
• Mayor calidad de las propuestas: contar con un número determinado de proponentes calificados permite recibir propuestas de mayor calidad, ya que se incentiva la competencia y los proponentes están más capacitados para presentar las propuestas.
Luego de una década y más de 25 proyectos, la precalificación es ampliamente conocida en el sector de infraestructura al ser parte de la regulación de las APP. Sin embargo, resulta ser un proceso desconocido en otros sectores en los que podría implementarse al ser viable la aplicación de algún régimen de excepción al Estatuto General de Contratación. En este contexto, vale la pena precisar lo que no es una precalificación:
• La precalificación no es un es una convocatoria cerrada; por el contrario, inicia con una invitación abierta para que puedan participar quienes cumplan los requisitos habilitantes y de experiencia.
• La precalificación no es un proceso que abarque la presentación de ofertas y deba definir sus requisitos y forma de evaluación, ni puede obligar a la entidad a dar inicio al proceso de selección; precisamente porque se desarrolla de forma paralela a la estructuración y maduración del proyecto. En tal sentido, autores como Farquharson recomiendan separar la precalificación del proceso de selección y regular cada uno en documentos diferentes.
• La precalificación no contiene la minuta del contrato, pero de acuerdo con las mejores prácticas junto con los documentos de la precalificación se publica una hoja de términos de carácter referencial, para dar a conocer al mercado los aspectos esenciales del proyecto.
Finalmente, al igual que sucede en cualquier proceso de selección, que la precalificación cumpla su cometido y evidencie sus ventajas dependerá de la coherencia entre sus condiciones y las características y particularidades del proyecto; de la definición clara y objetiva de los requisitos de participación; de la comunicación efectiva, abierta y constructiva con el mercado y, por supuesto, del respeto de los principios que rigen la contratación pública.