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¿Cuáles son las 3 principales novedades en su territorio en relación con las declaraciones ecológicas y el riesgo asociado de "greenwashing"?
México es un país rezagado en materia ambiental. Esto se debe a que hasta la fecha no existen leyes rigurosas y sanciones lo suficientemente fuertes para quienes no cumplen con la legislación ambiental. Sin embargo, se ha venido desarrollando una tendencia a nivel legal y por parte de la iniciativa privada que permite notar el interés por mejorar los cuerpos normativos y las prácticas sancionadoras en materia ambiental, algunas de ellas se comentan a continuación.
1. Necesidad de directrices más estrictas para los productos ecológicos y sostenibles
Actualmente, en México no existe un marco normativo específico que regule o sancione el greenwashing. Sin embargo, en los últimos años se han incrementado las Normas Oficiales Mexicanas (en adelante "NOM") relacionadas con productos orgánicos y sustentables, cuestión que ha permitido identificar una tendencia a establecer lineamientos más estrictos para estos productos.
Conforme a la Ley Federal sobre Metrología y Normalización, los productos o servicios deben cumplir las disposiciones de las NOMs. En caso de que dichos productos no satisfagan las especificaciones correspondientes, la autoridad competente prohibirá su comercialización hasta que las cumplan. La ley también prevé sanciones pecuniarias para quien sea responsable del incumplimiento de las normas. Sin embargo, tales consecuencias no bastan para garantizar el cumplimiento de las NOMs. De ahí la necesidad de implantar un sistema más estricto para su cumplimiento.
Estas NOMs establecen los criterios y requisitos que deben tener los productos ecológicos y sostenibles para ser etiquetados como tales. Uno de los requisitos previstos en la NOM para el etiquetado de productos ecológicos es que estos productos deben producirse de forma responsable y respetuosa con el medio ambiente, deben indicar su reducido impacto ambiental y el uso de materiales y procesos más sostenibles.
Sin embargo, el cumplimiento de estas normas ha representado un reto para las empresas, ya que exige importantes inversiones tanto en tecnología como en procesos más sostenibles. Esto puede ser una oportunidad para que las empresas mejoren su imagen y reputación y accedan a nuevos mercados y oportunidades de negocio.
En los últimos años, el incremento de las NOMs relacionadas con este tema ha ido creando un ecosistema que refleja una tendencia positiva en el mercado mexicano hacia el consumo responsable y la sustentabilidad en México, señalando que la efectividad de estas NOMs depende de la capacidad del gobierno para hacer cumplir la normatividad y la educación al consumidor.
2. Estándares de autorregulación
El sector privado ha implantado estándares y recomendaciones de autorregulación como la etiqueta ESR (Empresa Socialmente Responsable), que es un proceso para medir el desarrollo de la responsabilidad social corporativa. Este distintivo certifica que una empresa está comprometida con la implementación y mejora continua de una gestión socialmente responsable como parte de su cultura y estrategia empresarial, lo que implica la eliminación de prácticas de greenwashing dentro de la empresa. Este compromiso se refleja de forma integral en sus políticas, estrategias y programas.
Para obtener el premio, las empresas deben postularse y entregar una serie de documentos que los expertos designados por el Centro Mexicano para la Filantropía, A.C. (en adelante "CEMEFI") revisarán para demostrar el nivel en que la empresa integra la responsabilidad social de manera transversal en la organización.
Para ello, el CEMEFI ha diseñado una serie de indicadores por nivel de desarrollo para evaluar a las empresas en los siguientes sectores:
- ambiental,
- social,
- gobernanza y
- contexto global.
Dentro del proceso de evaluación, se tienen en cuenta cinco niveles de desarrollo para valorar el nivel de las empresas en cada uno de los indicadores. Los niveles son:
- compromiso inicial,
- istema de gestión,
- aplicación,
- consolidación e
- innovación.
En este sentido, en 2023 se otorgó el premio a 1,040 empresas que cumplen con los estándares de responsabilidad social, de acuerdo a una metodología en la que participaron 150 consultores expertos en diferentes temas relacionados con la responsabilidad social empresarial. Esto demuestra que las empresas comienzan a tener cierto interés en mejorar sus prácticas empresariales para ser reconocidas como empresa socialmente responsable.
Sin embargo, tal distinción podría mejorar implementando las recomendaciones de la norma ISO 26000, que prevén un conjunto de recomendaciones más exigentes para mejorar las prácticas socialmente responsables en todo el mundo.
3. Incremento en las disposiciones legales a nivel local
Recientemente se ha visto una tendencia de las autoridades estatales para implementar normas ambientales para hacer cumplir la legislación en materia de sostenibilidad. Por tanto, las empresas deben de ser muy conscientes de la normative local de sus centros de fabricación y/o de los territorios en los que pretenden comercializar sus productos para no incurrir en una mala práctica y ser acreedores a una sanción.
Un claro ejemplo de lo anterior es que a nivel estatal se están desarrollando Normas Ambientales que establecen una serie de lineamientos para cuidar el medio ambiente en aspectos como el tratamiento de aguas residuales, el cuidado de la calidad del aire, criterios para la reducción de emisiones de carbono, entre otros. El cumplimiento de las Normas Ambientales es obligatorio para las autoridades, las empresas y los ciudadanos ya que de lo contrario la autoridad ambiental puede sancionarlos. Es importante mencionar que cada estado tiene el derecho de decidir si implementa y desarrolla Normas Ambientales en su territorio por lo que las empresas deben revisar con especial atención la legislación al momento de comercializar sus productos para no ser sancionados por incumplimiento de la legislación ambiental aplicable.