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El Open Banking es un modelo que permite a los clientes autorizar a que sus datos financieros sean compartidos, a través de interfaces seguras (APIs), con terceros regulados, como fintechs, aseguradoras o incluso grandes tecnológicas.
La lógica es simple: los datos pertenecen al usuario, no al banco. Esto abre la puerta a servicios más personalizados, mayor competencia en el mercado y nuevos modelos de negocio.
Un concepto asociado es el Open Finance, que amplía el alcance más allá de los bancos, incluyendo seguros, fondos de inversión, pensiones y otros actores del ecosistema financiero.
El estado actual en el Perú
Si bien el país todavía no cuenta con un marco normativo integral de banca abierta, en los últimos años se han dado pasos importantes:
- Interoperabilidad de billeteras digitales: Yape y Plin ya operan de forma conjunta desde 2023.
- Pagos QR y transferencias inmediatas: implementados y en funcionamiento.
- Inclusión de fintechs y big techs: aún en diseño, previsto para 2025.
- Proyecto de Ley 1584/2021-CR: busca declarar de interés nacional la masificación de la banca abierta, con apoyo de la SBS y del Banco Mundial.
La conformación del comité de la SBS es un paso clave hacia un marco regulatorio sólido y seguro, que permita la entrada de nuevos jugadores sin afectar la confianza del sistema financiero.
Desde la perspectiva jurídica, el Open Banking abre varias interrogantes:
- Consentimiento informado y derechos del usuario: ¿cómo garantizar que la autorización sea clara y válida?
- Protección de datos personales y ciberseguridad: ¿qué medidas deben implementar bancos, fintechs y terceros?
- Responsabilidad frente a incidentes: ¿quién responde en caso de fraude o mal uso de la información?
- Interoperabilidad y reglas técnicas: necesidad de estándares comunes para evitar asimetrías entre actores.
En otras palabras: el reto no es solo tecnológico, sino regulatorio y de compliance.
"El camino hacia el Open Banking en el Perú no es solo tecnológico, es fundamentalmente regulatorio. Las empresas deben anticipar escenarios de mayor transparencia, nuevas obligaciones de compliance y una competencia más dinámica en el sector financiero."
— Juan José Hopkins, Socio TMC de CMS Grau
¿Qué pasa en América Latina?
La región avanza a distintas velocidades:
- Brasil: pionero en la materia, con un modelo por fases desde 2021 que ya evolucionó a Open Finance.
- México: su Ley Fintech de 2018 incorporó el concepto de banca abierta, aunque aún con desafíos de implementación.
- Colombia: Decreto 1297 (2022) regula la iniciación de pagos bajo un esquema voluntario.
- Chile: la nueva Ley Fintech incluye la banca abierta como parte de la portabilidad financiera.
El Perú tiene la ventaja de llegar después: puede aprender de las experiencias regionales, adoptando buenas prácticas y evitando errores.
¿Qué deben considerar las empresas?
El impacto del Open Banking no se limita a bancos o fintechs. Toda empresa que interactúe con datos financieros debe prepararse para:
- Nuevas obligaciones de compliance en protección de datos y ciberseguridad.
- Mayor competencia en el mercado de pagos y servicios financieros.
- Oportunidades de innovación, como productos personalizados o servicios integrados en plataformas digitales.
- Alianzas estratégicas con fintechs, big techs u otros actores que aprovechen la apertura de datos.
El Open Banking no es un proyecto a futuro: ya está en marcha en la región y el Perú empieza a dar sus primeros pasos. Para las empresas, significa riesgos, pero también grandes oportunidades.
El reto está en anticiparse. Porque cuando las reglas del juego cambian, quienes se preparan primero son los que lideran el nuevo tablero.