La globalización legal en Latinoamérica

Lexlatin, 13/10/16

Rafael Suárez de Lezo

Desde comienzos de los 90, el mercado jurídico español evolucionó enormemente con la llegada de los despachos internacionales, en un proceso que está comenzando a ser replicado en Latinoamérica. En España, la experiencia de 25 años de presencia masiva de firmas extranjeras ha supuesto consecuencias que, anticipamos, se darán también en Latinoamérica.

Las firmas extranjeras se asentaron en España siguiendo dos modelos: unas decidieron crear su propia oficina, reclutando abogados de prestigio de otros despachos y otras prefirieron ofrecer su incorporación a un despacho ya existente. Nuestra creencia inicial de que las nuevas oficinas internacionales en España no podían dar el servicio que dábamos los despachos locales, con nuestra antigüedad y experiencia, pronto se disipó y los despachos extranjeros demostraron que podían competir sin que los clientes apreciasen diferencias. Así, las firmas españolas vivimos la sorpresa de que nuestros antiguos corresponsales y semi-socios ingleses, que nos referían asuntos, se convirtiesen en competidores.

Tras más de dos décadas desde la llegada de firmas extranjeras en España, la experiencia ha demostrado dos consecuencias que los despachos latinoamericanos no deberían ignorar: que se compite mejor estando en una organización global y que, en las firmas internacionales, la toma de decisiones se hace fundamentalmente a nivel internacional.

La madurez de los mercados latinoamericanos está atrayendo a las firmas extranjeras. En este proceso ocurrirá lo mismo que en España: habrá firmas que reclutarán abogados de prestigio para establecer sus oficinas latinoamericanas y habrá otras que absorberán despachos existentes. Las firmas internacionales presentes en Latinoamérica serán más competitivas, en muchos casos, que las nacionales, y la toma de decisiones relevantes en las propias firmas se desplazará de Santiago, Bogotá o Lima a Londres, Madrid o Nueva York.

Los clientes multinacionales terminarán siéndolo más de los despachos internacionales que de los locales, como ocurrió en España cuando los despachos ingleses que trabajaban en la City con clientes internacionales en España fueron ganándose la confianza de éstos para que sus equipos españoles les asesoraran. Así, los despachos españoles con larga tradición vieron cómo las multinacionales dejaban de lado las firmas locales y empezaban a trabajar con los despachos internacionales que se habían instalado en el país.

El caso de CMS, firma global presente en 34 países, muestra un enfoque diferente al de otros despachos. Esta firma no se identifica como inglesa o española, sino como una AEIE (Agrupación Europea de Interés Económico), cuyos miembros son titulares conjuntos de la marca CMS que conservan su identidad y singularidad locales en sus jurisdicciones. En este formato se aúnan las ventajas de una firma internacional, con apoyos específicos desde el Comité Ejecutivo, con independencia para la toma de decisiones locales, incluyendo el nombramiento de socios, entre otros.

En este proceso de aterrizaje de las firmas internacionales en Latinoamérica hay una realidad muy contundente: todas las interesadas en la región, independientemente del formato en el que trabajen, están atentas a la agilidad de las firmas más representativas a nivel local para entender y adaptarse a esta nueva realidad. Desde la experiencia ibérica, insertarse oportuna y ágilmente en la dinámica global del sector es probablemente la mejor lección aprendida que podríamos transmitir.

Fuente
La globalización legal en Latinoamérica (Lexlatin, 13/10/16)
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Madrid